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Detrás del mostrador

El obrador donde todo empieza

Antes de que abramos la puerta, ya llevamos horas de pie: pesando harina, tocando masa, esperando. Esto es lo que no se ve desde la calle.

Interior del obrador de La Espiga Dorada con luz cálida de la mañana
Manos amasando masa madre sobre mesa de madera
Nuestra historia

Empezó con una masa madre y las manos de Rosa

La Espiga Dorada abrió en 1994 en un local pequeño del barrio, con un horno de segunda mano y una masa madre que Rosa cuidaba como a un miembro más de la familia. No teníamos plan de negocio, teníamos hambre de hacer pan de verdad, el que se comía en los pueblos antes de que todo se acelerara.

"El pan no se hace deprisa. Se hace a su ritmo, y nosotros aprendimos a escucharlo."

Treinta años después seguimos en el mismo barrio, con la misma masa madre —ya heredada de generación en generación— y con la misma idea: menos ingredientes, más tiempo, y nada que no entendamos.

Cómo trabajamos

24 horas, cuatro pasos, cero atajos

01

La masa madre despierta

Cada tarde alimentamos el fermento con harina y agua. Sin levadura industrial: solo tiempo y bacterias que llevan décadas con nosotros.

02

Amasado y reposo

Mezclamos a mano, dejamos que la masa respire y la plegamos varias veces para que coja fuerza sin forzarla.

03

Fermentación lenta

24 horas en frío. Es el paso que nadie ve y el que marca la diferencia: sabor más profundo, mejor digestión, más corteza.

04

Horneado de madrugada

Antes del amanecer entra al horno. Sale la pieza, sale el olor, y sabemos que otro día ha empezado bien.

Las manos detrás de cada hogaza

Somos pocos, nos conocemos el nombre y sabemos qué pan le gusta a cada cliente habitual.

Álvaro, maestro panadero, junto al mostrador de pan recién horneado
Maestro panadero

Álvaro

25 años de horno

Rosa fundó el obrador; hoy su hijo Álvaro lleva la masa madre y el horno, pero las decisiones importantes se siguen tomando en familia, con café de por medio.

Tarta artesanal de La Espiga Dorada en el mostrador de exposición
Marta preparando tartas por encargo en el obrador
Pastelera

Marta

Masa madre  ·  Fermentación 24h  ·  Paciencia  ·  Tradición familiar  ·  Masa madre  ·  Fermentación 24h  ·  Paciencia  ·  Tradición familiar  · 

Se nota que este pan lo hace gente que lo disfruta. Llevo comprando aquí desde que abrieron y jamás he probado nada igual en Valencia.

Encarna, clienta del barrio desde 1996

Pedí la tarta de mi boda con ellos y aún hoy me preguntan invitados de dónde salió. Cercanos, honestos y muy buenos en lo suyo.

David, cliente de tartas por encargo

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan sobre el obrador

¿Se puede visitar el obrador?

Sí, siempre que avises antes. Si vienes a primera hora de la mañana entre semana solemos tener horno encendido y te dejamos ver el proceso desde la puerta trasera.

¿Por qué tardáis 24 horas en hacer el pan?

Porque la fermentación lenta en frío desarrolla más sabor, mejora la digestión y da esa corteza gruesa que caracteriza a nuestras hogazas. No lo hacemos más rápido porque perdería todo eso.

¿Usáis levadura industrial en algún producto?

En el pan de masa madre, no. En parte de la bollería sí añadimos un poco de levadura fresca para conseguir texturas concretas, pero siempre lo indicamos en el mostrador.

¿Quién sigue al frente del negocio?

La familia fundadora. Rosa ya no amasa a diario, pero sigue probando cada hornada. Su hijo Álvaro y Marta, encargada de las tartas, llevan el día a día del obrador.

Panes recién horneados saliendo del horno de piedra

Ven a verlo con tus propios ojos

Nada de esto se entiende del todo hasta que pisas el obrador, hueles el pan recién salido y te llevas una hogaza aún caliente.